miércoles, 7 de mayo de 2008

Idilio...

¡Ay carmencita!... ¡ay mi carmencita!.. ¿sabes que eres mi idilio carmencita?.. No, no lo sabes, ni te lo imaginas.
¡Qué vaina!. No conoces mi corazón carmencita... tan sólo si te atrevieras.. ¿qué sería de mi si conocieras mi forma de querer?

Carmencita es el nombre que puse a la chica que vuelve mi corazón chiquito. Les cuento un poco de ella: trabaja conmigo, es doctora también pues, tiene el pelo negro como la noche, unos ojazos que me pierdo en ellos, y unas orejitas, y una naricita taaaan linda!... y hace que me ponga idiota. Lo que más me trae loco es su forma de ser.
Les confiezo de que hay dos maneras que una mujer me guste muchísimo: la primera es netamente física, que todos los hombres compartimos, que sea linda, no necesariamente tiene que ser una miss.

La segunda es la personalidad. Si hay algo que me aburre es una mujer que sea predecible, que sea metódica. Lo que me atrae de ella es que es interesante. No hay mejor cosa en la vida que estar con alguien por más de un año (tiempo que tiene ella trabajando en la clínica) y descubrir cosa nuevas de esa persona.. que un día te sorprenda con que sabe tocar guitarra, o que le gusten las mismas cosas que a ti, o que no. Eso me vuelve loco. Es alguien que no aburre. Que puedes sentarte a hablar de lo que se te ocurra, de técnicas de espionaje ruso, de las características de las orquídeas... por decir algo, y que tenga algo que decir. Que puedas quedarte hasta tarde en el teléfono o en mi caso, en las camillas de la clínica, y no puedas predecir lo que te va a decir. Su cariño... su ternura, su seriedad.

Si supieras, carmencita...

Y mi día es un idilio lleno de baches. Porque carmencita tiene la mente y el corazón en todos lados, menos en mí. A veces me siento ridículo, lo admito, y crecen las ganas de mandar a la mierda lo que siento. Pero justo ahí llega carmencita, y me recuerda lo que antes dije, y coño carmencita no es fácil.
Podría caer en el error de preguntarle algún día ¿qué quieres carmencita?.. y eso me asusta. Sería como traicionarme a mí mismo y preguntarle qué es lo que ella quiere para yo serlo... y matarme. Eliminar a Joaquín y conventirme en Joaquín Lo Que Carmencita Busca.
Sería muy idiota llegar a eso, obviamente porque no me respondería, y porque es imposible estar con alguien que te hace ser otra persona. Así que seguiré siendo yo mismo, preferiblemente. ¿Y ella?.. no vale ella va a cambiar y te va a preguntar ¿yo soy lo que quieres?.

Si supieras, carmencita...

martes, 6 de mayo de 2008

Mi profesión

Hoy me llegó una paciente de 70 años. Diabética controlado con insulina. Padece de insomnio.... y es depresiva... y hay que operarla.... y bla... y como soy cirujano... bla bla bla... cosas del trabajo.
Les voy a contar lo que hago: soy médico cirujano, especializado en la profesión tabú de los hombres: ginecólogo (o como decíamos en la facultad para joder: cucólogo) graduado en la Universidad de Carabobo. Ahora trabajo en el Hospital de Clínicas Caracas, de lo más oligarca, lo sé.
Mi ingreso a esta clínica, o mejor dicho, a esta fabrica de plata, no fue por mis méritos propios. La verdad es que no fui un alumno de 20 puntos, ni 19, ni 18.. ni 15... sino que por cuestiones del universo soy sobrino de uno de los directores del hospital. Y listo!.. no fue más que unas cuantas conversaciones, unos whiskys en el Punta Grill.. cosa de la cual no me siento orgullosísimo. Sin embargo, les cuento antes que cierren el blog por asco a la corrupción, que después de ingresar mi vida cambió y entendí lo que significaba ser médico. Y hasta el sol de hoy me consideran un médico serio y responsable.
Así que en eso trabajo todos los días del mundo. Y en ese hospital estoy cómodo... muchísimo. Y lo mejor de todo, como dije antes, es que se gana buena platica... así que ya saben una pista: mi mujer no me dejó por no tener real. Pero ese es otro capítulo que aún no estoy listo para contar.
Una de las cosas interesantes de mi profesión es que hay que tener una visión muy amplia de lo que es el sexo. Puedo decirles que he visto una gran cantidad de vaginas en mi vida, de todos los tipos, colores, lo que se les pueda ocurrir. Y algunas de ellas no sólo las he visto. Pero en sí, lo que les quiero contar, es que no tengo mitos con el sexo. Es el pan de cada día.
Trataré de no contar mucho de mi trabajo. Y porfavor, no me busquen en la clínica, no se los recomiendo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Mi primer texto

Mi nombre es Joaquín Arvelo. Soy médico cirujano, tengo 35 años. Soy divorciado y lo peor de todo es que me estoy empezando a quedar calvo.

Soy nuevo en esto de los blogs, como pueden ver. Me metí en este rollo primero que todo porque es una de mis metas de año nuevo: acercarme más a la tecnología y las nuevas tendencias y segundo, porque realmente un médico cirujano divorciado no tiene mucho tiempo para contarle sus cosas personales a alguien. Después de poco pensarlo, decidí crear Joaquín Sin Pelos.. aunque suene irónico porque me estoy quedando calvo, no le puse ese nombre por eso, sino porque este va a ser un lugar donde voy a hablar sin pelos en la lengua, sin hipocresías de la vida diaria.

La verdad no sé a ciencia cierta quién demonios podría leer esto. Quizás, con los avances de la globalización, algún venezolano que viva en el Congo pueda leerlo, o tal vez un adolescente español con pepas en la cara que esté buscando porno, ponga en google totonas sin pelos (aunque no sé como se dice en españa) y le aparezca el link de mi blog.. me parece fabuloso!. Aunque no me voy a mentir, soy realista y sé que no lo va a leer nadie, ni mi mamá... pero esa es una cosa que realmente no me importa.

Tendré la meta de escribir todos los días un texto corto de lo primero que se me ocurra. Lo que me venga a la mente para desahogarme con las letras. Y la verdad es que estoy muy entusiasmado con esta idea. Si cometo alguna estupidez con la redacción, les ruego que me perdonen, soy médico, no soy Gabriel García Márquez.. y yo creo que hasta él se equivoca!.

He dedicado este primer texto para darme a mí mismo la bienvenida al blog. Así que hoy no contaré nada, apartando de que me estoy congelando con el aire del consultorio y que la secretaria del colega que trabaja al lado, se puso una minifalda minúscula que le queda increíble y en la mañana le eché unos cuantos piropos y la muy tontica me siguió el juego. Ahora, más tarde cuando vaya a almorzar, le traigo un chocolatico... como quien no quiere la cosa.

Así que, pues bienvenidos todos!.